Sinécdoque, Argentina
Durante muchos años tuve un buzo de Friends. Era un buzo azul marino, color de uniforme de colegio, que en el medio decía “Friends” en la tipografía de la serie, con letras blancas y detrás unas manchas como de témpera celestes, rojas y amarillas. Me quedaba grande porque antes había sido de mi hermano y ya para cuando lo empecé a usar yo estaba bastante gastado, lleno de pelotitas y con alguna que otra mancha de lavandina. Ni hablar de que el bolsillo de adelante tipo canguro estaba un poco descosido.
A pesar del estado deplorable de la prenda, la gente me paraba y me decía “qué buen buzo”. Excepto mi mamá, que me paraba para decirme “Vera tirá ya mismo esa cosa te compro otro no puede ser que andes con eso qué vergüenza”. Pero como a mí el buzo me gustaba y a la gente también, no le hacía caso a mi mamá.
Un día una compañera de trabajo me paró y me dijo el típico “qué buen buzo” y yo me quedé pensando que mi mamá tenía razón. Que ese buzo era un espanto. Que incluso si fuera nuevo no sería lindo, que nunca fue lindo, y nunca fue “bueno” y que qué es un buen buzo y si se puede saber que un buzo es efectivamente bueno sólo con mirarlo, sin sentir la textura, sin saber si es abrigado. Entonces me di cuenta de que estas personas no me estaban diciendo “me gusta tu buzo”, sino que me decían “a mí también me gusta Friends”.
El contenido del buzo era muchísimo más importante que el buzo en sí mismo, excepto para mi mamá, claro. De hecho, si ese buzo no hubiera dicho Friends, yo nunca lo habría usado, porque en efecto, el buzo era horrible.
Cuando salí de ver Argentina, 1985 me quedé con esa sensación de que la gente decía “qué buena película” pero que en realidad estaba diciendo “me gusta la democracia; me gusta que se haya enjuiciado a los militares”. Y claro, está buenísimo que se haya enjuiciado a los militares y que haya democracia. Y si no te parece buenísimo no sé, espero que te informes y cambies de opinión. Entonces la pregunta es: ¿es buena Argentina, 1985?
Bueno, qué pregunta difícil. Abre otra todavía más complicada: ¿qué quiere decir que una película sea buena? ¿buena para qué? Porque las cosas son buenas para algo. No hay nada absolutamente bueno ni nada absolutamente malo en este mundo. Mi cuchillo de cerámica es muy bueno para cortar verduras pero para escribir es pésimo. ¿Para qué “son buenas” las películas?
Las películas son buenas a veces para entretener, para enseñar, para distenderse un rato, pero para mí el cine (y cualquier arte en general) es bueno para pensar. Si no te hace pensar, si no te abre preguntas, al menos para mí no está cumpliendo su función primordial.
Yo no creo que Argentina, 1985 nos lleve a pensar nada. De hecho, creo que presenta “los hechos” de la manera más llana y maniquea posible, que plantea un panorama de claridad cuando nunca hay tal cosa y menos en ese momento de la Argentina. Creo que los diálogos nos dicen lo que tenemos que pensar, y que mucha gente encuentra eso muy tranquilizador.
Entonces sí, quizás mucha gente se entretuvo con la película, porque en efecto es entretenida. Pero me pregunto lo siguiente, aunque las contrafácticas no tengan demasiado sentido: si el tema hubiera sido otro, si hubiera sido una película de juicios con otros nombres, otro contexto social, igualita a la que vimos, pero sin nombrar a Strassera, Videla, Massera, etc. ¿les habría gustado a los que creen que es “una película necesaria” o “impecable”? Se los pregunto a ellos porque yo mi respuesta la tengo más que clara.
Me da la sensación de que en Argentina vienen primando las sinécdoques. Que no importa exactamente cómo seas ni qué lleves dentro mientras exhibas ese pequeño contenido que la otra gente quiere ver. Que si demostrás con algún símbolo que adscribís a cierta ideología es suficiente. Que si no salís a repudiar tal o cual cosa te sacan el carnet de “persona de bien”, y que así de fácil, si salís a decir eso que hay que decir te dan ese carnet. Qué fácil se volvió pertenecer. Y qué difícil se volvió pensar críticamente.
Sinécdoque es una figura retórica que se usa para nombrar la parte por el todo. Por ejemplo, “sus ojos sonreían”. Se mencionan los ojos por toda la cara.
“Synechdoche, New York” es una película impecable.


Solo buscamos la paz, y la paz es estar del lado de los buenos.
El bienpensantismo es el opio de los pueblos.
La película es planísima, no ofrece dilemas, está plagada de declaraciones efectistas, no le ofrece nada ni a la memoria ni a la profundización del pensamiento.
En cambio, es correcta, entretenida, efectiva… demasiado ideal para el Oscar.
Felicitaciones por la nota
Muy buen artículo. Cómo el arte, te hace pensar.